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1985-1993: La expansión de los hipermercados


Fragmento del articulo aparecido en : http://abusospatronales.es/informes-y-analisis/venderas-domingo-las-luchas-tiempo-sector-grandes-superficies-comerciales-1976-2011/
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Tres evoluciones generales marcan este período.
En primer lugar, la expansión de la ocupación femenina -de 3.173.800 a 4.105.700 ocupadas-, concentrada en el grupo de edad de 25 a 54 años. Las mujeres abandonan cada vez menos el empleo al casarse y al tener hijos[17]. Esto tendrá repercusiones importantes en dos ámbitos: a) los horarios de compra cada vez están menos sincronizados con los horarios laborales típicos; b) la mano de obra en el sector comercial estará compuesta por un porcentaje creciente de mujeres casadas y de madres. Ambas evoluciones generan una tensión creciente en el sector comercial, al oponerse los horarios de la clientela a los horarios deseados por las trabajadoras.
En segundo lugar, la transformación de la legislación laboral. El Estatuto de los Trabajadores (1980) establece unos límites máximos para la jornada diaria (9 horas) y semanal (43 horas, limitada a 40 horas por la Ley 4/1983).  No se podían hacer más de dos horas extraordinarias al día, quince al mes y cien al año. El trabajo a tiempo parcial se restringía a unos colectivos muy determinados -perceptores de prestaciones por desempleo que las hubieran agotado, trabajadores agrarios y menores de 25 años- y no podía superar los 2/3 de la jornada a tiempo completo. Reformas posteriores amplían algunos de estos límites. La Ley 32/1984 posibilita que cualquier trabajador sea contratado a tiempo parcial e incorpora el contrato de relevo. El Real Decreto-Ley 1/1986 reduce a ochenta el máximo de horas extraordinarias anuales, pero elimina los topes diarios y mensuales. Las empresas comerciales, especialmente los hipermercados, aprovecharán estas posibilidades.
El tercer cambio crucial se da en la normativa de horarios comerciales. El Real Decreto-Ley 2/1985 (Decreto Boyer) elimina las limitaciones sobre el total de horas semanales de apertura comercial, sobre el horario de apertura y cierre y sobre los días de la semana –permite abrir domingos y festivos-. Las empresas podrían decidir sus horarios y días de apertura en todo el territorio del Estado. El decreto-ley fue recurrido por algunas Comunidades Autónomas, que impusieron límites a los horarios y días de apertura. Ello desencadenó una sucesión de litigios judiciales que dura todo este período[18]. Mientras tanto, en muchas comunidades autónomas se abrió algunos domingos y festivos.
Estas evoluciones están en el origen de la importante expansión de los hipermercados en este período: de 47 a 185[19]. Los hipermercados se expanden con el trabajo femenino y la concentración de las compras en un día a la semana. Asimismo, incorporan y aumentan la taylorización y estandarización del trabajo de venta iniciada por los supermercados[20]. La venta ya no se basa en las habilidades interaccionales del vendedor. La mayoría del personal lo componen reponedores y cajeras, que aprenden su oficio en pocos días, siendo fácilmente sustituibles[21]. Los beneficios de la empresa dependen en gran medida de los precios que oferta: ello presiona para rebajar los salarios y, sobre todo, para ajustar al máximo el flujo de mano de obra al de la clientela. La introducción de escáner en las cajas registradoras –en torno a 1990[22]– posibilita y agudiza esta presión. Al centralizar la información suministrada por las cajas, permite calcular la productividad de las cajeras y programar con precisión el número de empleados necesarios en cada momento (Prunier, 2000).
Los hipermercados aprovechan al máximo las posibilidades de flexibilización que les ofrece la legislación. En ellos se comienza a trabajar con contratos temporales a tiempo parcial, a menudo con horarios variables entre semanas, y sólo con el tiempo se consigue un contrato fijo, a veces a tiempo completo. Los contratos a tiempo parcial les permiten adecuar la cantidad de mano de obra al flujo de clientela, especialmente a partir de la introducción del escáner óptico (Bernard, 2005). Carlos Prieto investigó un hipermercado de Madrid en 1989: el 72,4 % de las cajeras trabajaba a tiempo parcial, de éstas, un 42,6% con horarios variables de un mes a otro –que conocían quince días antes del mes correspondiente-. El director de Recursos Humanos afirmaba: “horarios, aquí hay cien mil” (Prieto, 1990).
El control de la mano de obra no se asegura sólo mediante los contratos temporales –con la amenaza de no renovación- y la tecnología –que permite una medición exacta de la productividad-. El sistema autoritario de dones y contradones, la represión antisindical y el sindicalismo amarillo también se extienden a los hipermercados. La organización del trabajo se utiliza para premiar y castigar. Así, las condiciones laborales cotidianas de la cajeras –que deben pedir permiso a la responsable de cajas para multitud de procedimientos (Benquet, 2011: 76)- dependen en gran medida de los mandos: las cajas a las que una es asignada (con mayor o menor afluencia, cerca de los frigoríficos…), la asignación a otras tareas como ordenar ropa (y romper la monotonía de la caja), el tiempo que se tarda en responder desde caja central a una petición (p. ej., de ir a orinar)…
El tiempo se convierte en uno de los dones o castigos privilegiados que la empresa puede utilizar. Los nuevos empleados comienzan con contratos a tiempo parcial, generalmente a fin de jornada o en sábados y con horarios variables y turnos partidos: la posibilidad de tener un contrato a tiempo completo, de no variar horarios, de trabajar por la mañana o en turno continuo se convierte en la principal recompensa que se puede obtener por la sumisión –que a menudo también es sumisión horaria: alargar la jornada cuando se demande[23]-. Los horarios también pueden utilizarse como castigo. Así, las empleadas con cargas familiares suelen cambiar sus turnos con compañeras para conciliar el trabajo con los imprevistos de la vida familiar. La dirección, habitualmente tolerante con estos cambios, puede prohibirlos cuando una trabajadora se aproxima a los sindicatos incorrectos –lo que no sólo perjudica su vida familiar, sino también la de sus compañeras-. Los constantes cambios de turnos y horarios también pueden ser utilizados como motivo de despido[24]. Las empresas disponen así de múltiples medios de presión para obstaculizar a los sindicatos de clase. FETICO se expande con los hipermercados, pasando de tener un 11,2% de los delegados sindicales de las empresas de ANGED en 1980 a un 27,2% en 1990[25].
Tras el decreto Boyer, grandes almacenes e hipermercados comienzan a ampliar sus horarios de apertura y a abrir algunos domingos y festivos. Los hipermercados afrontan los nuevos horarios recurriendo masivamente a contratos a tiempo parcial –algunos de fin de semana, las sabaderas-. El Corte Inglés utiliza también estos contratos –durante un período cubre con ellos el trabajo en domingo, los domingueros-, pero mucho menos: al ser una empresa más antigua, tiene mucho personal con contratos indefinidos a tiempo completo. De ahí que recurra a los incentivos –diez mil pesetas y un día libre por trabajar en domingo- y, sobre todo, al eficaz sistema autoritario de dones y contradones[26].
Con la hegemonía de FASGA y FETICO, los convenios colectivos favorecen a las empresas. Aunque cada vez establezcan más regulaciones sobre el tiempo de trabajo o la contratación –lo que en principio limitaría la discrecionalidad empresarial-, éstas suelen ceñirse a reproducir la normativa laboral[27]. Las mejoras respecto a ésta son reducidas y parecen responder al estado del mercado de trabajo. Así, el convenio de 1989 –firmado por FASGA, FETICO, UGT y CCOO- establece que el 15% de los contratos temporales con más de 6 meses han de pasar a indefinidos –algo fácil de cumplir: las empresas ya estabilizaban a los empleados leales-, y el de 1991 –firmado por FASGA y FETICO- establece que en el primer trimestre se proporciona a los representantes sindicales los cuadros horarios anuales de los trabajadores –nada conflictivo cuando los delegados son de FASGA y FETICO[28]-. Avances reducidos y en buena medida debidos a la reducción del desempleo -del 21,5% en 1985 al 16% en 1991-, que provoca problemas de reclutamiento en zonas como Madrid y Cataluña.
Esta situación limita mucho el margen de maniobra de los sindicatos de clase. En algunas zonas organizan concentraciones o se suman a las manifestaciones de pequeños comerciantes contra la apertura dominical[29]. A menudo, especialmente cuando FASGA y/o FETICO dominan el comité intercentros[30], su acción se limita a la judicial: denunciar incumplimientos de convenio, de la normativa laboral, presiones sobre los trabajadores o persecución antisindical. Denuncias que, con el sistema autoritario de dones y contradones, solían tener poco recorrido. Así, era difícil hallar testigos del acoso por pertenecer a CCOO. O, cuando se denuncian cambios de horarios o prolongaciones de jornada que van contra lo estipulado en el convenio, la empresa puede aducir que se trata de acuerdos individuales voluntarios[31].

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1976-1984: Inicio del sindicalismo amarillo (FASGA y FETICO)


Fragmento del articulo aparecido en : http://abusospatronales.es/informes-y-analisis/venderas-domingo-las-luchas-tiempo-sector-grandes-superficies-comerciales-1976-2011/

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En 1978 se celebran las primeras elecciones sindicales en el sector de grandes almacenes. CCOO y UGT obtienen mayoría y negocian con la ANGED el primer convenio colectivo ese mismo año. En él destacan dos puntos referentes al tiempo: se introduce –además del domingo- un día de descanso semanal en turnos rotatorios de lunes a sábado y las empresas renuncian a las prolongaciones de jornada excepto los dos días de preparación de rebajas y los dos días de inventario.

Otro avance importante, el que escandalizó más al Corte Inglés, fue eliminar las prolongaciones de jornada. Llegaba Navidad y desde la Inmaculada hasta el día de Reyes prolongábamos jornada casi todos los días. Cerrábamos a las ocho y se prolongaba hasta las diez, y días claves hasta las doce, como previo a Reyes. Todo eso lo eliminamos (sindicalista de UGT, negoció el primer convenio).

En las elecciones de 1979 también obtienen mayoría CCOO y UGT y negocian el convenio, tras convocar una huelga ante la resistencia de la ANGED a ceder en las subidas salariales. Será la última vez que CCOO y UGT tengan conjuntamente mayoría.

En las elecciones de 1978 aparecieron de la noche a la mañana tres candidaturas[7]: en El Corte Inglés, Unión Profesional (UP) y una de “independientes”; en Galerías Preciados, Unión de Candidatos Independientes (UCI). UP y UCI fueron claramente promovidas desde los despachos de mandos -así, UP fue la única que, a pesar de aparecer súbitamente, logra presentarse en todos los centros del Corte Inglés obteniendo un 36% de los votos-. Tras las elecciones, UP y UCI se unen en la Federación de Asociaciones Sindicales de Grandes Almacenes (FASGA). Por su parte, uno de los candidatos independientes, Antonio Ucero, funda la Organización de Trabajadores Independientes de El Corte Inglés (OTICI) y visita otros grandes almacenes para constituir nuevos sindicatos: Organización de Trabajadores Independientes de Simago, Unión de Trabajadores Independientes de Galeprix y Organización de Trabajadores Independientes de Grandes Almacenes e Hipermercados. En enero de 1979 federa estos sindicatos en la Federación de Trabajadores Independientes del Comercio (FETICO) [8].

Desde 1980 hasta ahora, FASGA y FETICO ostentan conjuntamente la mayoría absoluta en las elecciones sindicales de la ANGED y firman todos los convenios colectivos. Este éxito no se debe a una pérdida de votos de UGT y CCOO, sino a que en la mayoría de los centros de trabajo no consiguen reunir los suficientes candidatos para constituir las listas[9]. La presión de las empresas –sustentada principalmente en el sistema autoritario de dones y contradones- reduce rápidamente la presencia de CCOO y UGT[10] y se convierte en un rasgo estructural del sector.

– A todos los representantes sindicales de CCOO y toda la gente cercana, puteo o millones o ascenso: si dejas CCOO y te pasas a FASGA o FETICO, te subo el sueldo tanto, si te quedas en CCOO, puteo, marginación. Y si no quieres ni una cosa ni otra, aquí tienes cinco millones (…). Además, sanción por cualquier cosa. Eso ocasiona un abandono masivo.

– ¿Qué tipo de presiones utilizaban?

– Primero, dejar clarísimo a todos los trabajadores que cualquiera que se acerque a CCOO, ni agua. ¿Necesitas cambiar la hora de entrada? No. ¿Necesitas cambiar el día? No. ¿Necesitas…? No. ¿Subidas extra-convenio? No. ¿Posibilidad de traslado a otro sitio? No. ¿Posibilidad de cambio a un departamento mejor? No. ¿Posibilidad de cambio a un departamento peor? Sí. ¿Vigilancia exhaustiva del jefe sobre ti para buscarte cualquier falta? Sí (JLR –CCOO- empleado de El Corte Inglés desde 1976).

A partir de las elecciones sindicales las empresas utilizan múltiples estratagemas para impedir otra presencia sindical que no sea FASGA o FETICO[11]. Así, en El Corte Inglés era requisito afiliarse a FASGA para acceder a un contrato indefinido. El Corte Inglés también cambia su política de reclutamiento: antes rehusaba la contratación de familiares o cónyuges de los empleados; ahora la fomenta para utilizarla como medio de presión –no sólo se amenaza a los sindicalistas, también a sus familiares-. Se generalizan las amenazas y castigos a cualquiera que tenga algo que ver con cualquier sindicato no afín a la empresa se convierten en moneda común desde entonces. Todos los sindicalistas entrevistados[12] y decenas de sentencias judiciales cuentan historias similares. La empresa comienza amenazando al sindicalista –habitualmente en los despachos de dirección- con empeorar sus condiciones laborales, horarios o comisiones de ventas, u ofreciéndole un ascenso o un traslado a una sección mejor si abandona el sindicato. Si estas presiones no dan resultado, comienza un acoso cotidiano: se le vigila constantemente –en busca de motivos de despido- y se ordena al resto no relacionarse con él. Se le traslada a departamentos con menores comisiones de ventas o se le asigna a trabajos penosos. Todas sus demandas –de cambio de turno, p. ej.- son denegadas. Toda promoción o mejora salarial, imposible. Si todo lo anterior falla, la empresa le despedirá o le ofrecerá importantes cantidades de dinero si renuncia a su actividad sindical o se marcha de la empresa.

Estas prácticas han continuado a pesar de las numerosas sentencias condenatorias por despedir a representantes sindicales y afiliados[13], castigarles deteriorando sus condiciones laborales[14] o discriminarles salarialmente respecto a los delegados de FASGA y FETICO[15].

“El Corte Inglés ha desarrollado una política sindical, procediendo a favorecer la existencia de sindicatos afines a la empresa, acompañado de una sistemática conducta de entorpecimiento del sindicato CCOO. Así, en la empresa demandada se produce una significativa distorsión del mapa electoral, en el cual los sindicatos más representativos apenas tienen representación, lo cual viene motivado no por el hecho de que los trabajadores no apoyen en las elecciones las candidaturas de los mismos, sino que en la mayoría de las ocasiones y centros de trabajo (…) éstos no llegan a presentar candidaturas a los comicios para la elección de representantes unitarios. La empresa demandada apoya de forma sistemática a dos sindicatos afines a la empresa (…) FASGA y FETICO (…) Esta labor de estímulo de sindicatos afines ha venido acompañada de una conducta de entorpecimiento de la sindicación y la actividad sindical de los sindicatos distintos a FASGA y FETICO, en especial de CC.OO. Así, se ha procedido a despedir a representantes o afiliados a CCOO, se ha hecho un especial seguimiento a los intentos de organización del sindicato en los distintos centros de trabajo con el objeto, muchas veces conseguido, de impedir la existencia de CCOO en los centros de trabajo, mediante conductas que junto a los despidos de representantes y afiliados al despido de trabajadores que pudieran ser sospechosos de participar en CCOO o a través de otras medidas como el cambio de centro de trabajo, departamentos, amenazas sutiles o expresas, invitaciones a los trabajadores a que dejen CCOO y se afilien a FASGA y FETICO a cambio de recompensas salariales y/o profesionales, etc. En muchas ocasiones el despido de dichos trabajadores se ha producido, tras sufrir algunas de las conductas descritas, con el ofrecimiento de indemnizaciones sensiblemente superiores a las legalmente establecidas” (Juzgado de lo Social de Sevilla nº 4, nº 10/2005).

La hegemonía de FASGA y FETICO tendrá enormes consecuencias. Primero, los convenios colectivos y las decisiones de los comités intercentros serán favorables a la empresa, aunque cedan en puntos menores[16]. En segundo lugar, los delegados sindicales de FASGA y FETICO contendrán –habitualmente mediante engaños- las demandas individuales de derechos de los trabajadores. En tercer lugar, su presencia y el sistema autoritario de dones y contradones hundirán la capacidad de movilización y de acción sindical en los centros de trabajo de los sindicatos de clase. Estos, en muchos casos, tendrán como único recurso denunciar judicialmente el incumplimiento de la legalidad o de los convenios. Ello produce una dinámica constante en todos los períodos analizados: a las sentencias ganadas por los sindicatos, las empresas responden con modificaciones de los convenios o de la organización del trabajo, en parte ilegales –iniciándose un nuevo ciclo de reclamaciones judiciales y respuestas empresariales-.

La hegemonía de los sindicatos amarillos, el sistema autoritario de dones y contradones, la represión contra los sindicatos de clase y la dinámica entre litigios judiciales y reorganizaciones empresariales: estos elementos perdurarán durante todos los períodos y se extenderán a los hipermercados.

 

Delegada de Fetico explica el porque de su dimisión del Pseudo-sindicato Fetico


LA CARTA ORIGINAL PODÉIS DESCARGARLA AL FINAL DEL ARTÍCULO PUBLICADO

Fetico

Queridos compañeros y compañeras:

Soy Lola y me dirijo a vosotros/as para comunicaros que abandono FETICO por muchas razones que seguidamente voy a explicar. La primera y principal, porque no me siento identificada, últimamente, con su forma de pensar. Siempre, desde hace 20 años, les he defendido  Porque, aunque habían cosas en las que no estaba de acuerdo, se conseguían cosas. Nunca han sido muy peleones, pero la vida te enseña que muchas veces se saca más “lamiendo” que “mordiendo”, pero todo tiene un límite, y el mío lo han superado con creces. Desde que empezó esta “basura de reforma laboral”, Fetico no ha peleado por nosotros/as. Hemos  permanecido ausentes ante la Huelga General;  ante los cambios inhumanos de horarios partidos; y lo más importante, hemos permanecido totalmente ausente ante los empleados los empleados de nuestro centro, por lo cual yo, personalmente, pido disculpas. No hemos informado de nada.

Y por si fuera poco, la  firma del nuevo  convenio,  en eI que hemos perdido los pocos derechos que habíamos salvado del art. 41.Me parece tan inhumano y tan penoso que no puedo estar a favor de ello; no me sirven ninguna de las excusas que se presentan, porque ante una bajada de sueldo y una perdida de derechos tan importante, nada está justificado.

Bajo mi punto del  vista, y como no puedo  con  ,tanta injusticia y con tan poca lucha laboral, DIMITO. Pero no es solo esta una de mis razones; hay más. Una de ellas es que he dado la cara por compañeros/as de mi propio sindicato, incluso en el puesto de trabajo; y cuando yo he tenido problemas (yo personalmente), esas mismas personas no se han dignado ni a preguntanne.

Entonces yo me pregunto, sino me defienden a mi, que supuestamente estamos luchando por igualdad y por los derechos de los trabajadores, ¿a quién van a defender? Si hay algo que me caracteriza es mi sinceridad, para lo bueno y para lo malo. Por eso también abandono Fetico, porque cuando no pienso o no opino lo mismo que mis compañeros, se me discrimina y se me mira mal. Esto es tan real como que no se me comunica nada ni se me cuenta nada, ni se me pide opinión para nada; incluso no se me ha convocado en más de una reunión.

Como hasta el día de hoy estamos en democracia, aunque a veces no lo parezca, quiero ser libre para opinar, hablar, escribir, lo que yo creajusto para mis compañeros/as. Una cosa si que tengo clara, estoy en este Comité para luchar por mis compañeros/as, para defender nuestros derechos y para decir ” ¡ BASTA YA ! “.

Porque un sindicato esta para hablar y pelear por los derechos de los trabajadores, que con estos cambios y reformás lo unico que se ha conseguido trabajemos más por menos,que no tengamos vida social ni personal y lo que es peor, desigualdades entre los trabajadores, lo cual provoca enfrentamientos para que no estemos unidos y no tengamos fuerza.

Por todo esto, compañeros y compañeras ME VOY DE FETICO, pero no me voy del Comité, aunque a más de uno legustarla . Quiero seguir luchando por nuestros derechos junto a un sindicato peleón, como es CCOO, porque porque aunque en ocasiones sean más radicales, ellos si que luchan por nuestros derechos. No soporto ias injusticias, y pido dlsculpas a los que me votaron en su día, pero no puedo más.

Atentamente

D.R.M.      01/03/2013

Link  PDF http://www.makroccoo.es/index.php/en/component/k2/item/download/57_1906badd60b6d985e5ab8aa7aa6a8ad3

Visto en : http://www.makroccoo.es/index.php/en/component/k2/item/179-delegada-de-fetico-explica-el-porque-de-su-dimisi%C3%B3n-de-este-pseudosindicato

Los Sindicatos y el Mobbing


 Los Sindicatos y el Mobbing

Este pasado primero de  Mayo no fui capaz de escuchar alguna declaración en los medios de comunicación sobre la Presión Laboral Tendenciosa (mobbing) a la  que  a diario son sometidos los trabajadores y las trabajadoras de este país.

Se habló, hablaron los sindicatos  de la inestabilidad, de la  precariedad laboral, de la merma de los derechos económicos de los trabajadores pero, no se hizo un alto en el camino para el mobbing que degrada derechos fundamentales  de la persona del trabajador o la trabajadora como el derecho a su integridad física y moral, entre otros y que en un día como ese necesitaba, creo yo  una mención a parte.

Ni sindicatos, ni medios de comunicación ( ninguno de ellos es  ajeno al problema por cierto), se hicieron eco de esta lacra con rango  de crimen impune de cuya existencia y de su gravedad a nadie le cabe duda ya, independientemente de su dificultad probatoria o su falta de legislación específica y tipificación penal (muy próxima). En mi humilde opinión esto es un síntoma nada halagüeño para su erradicación.

El trabajador o trabajadora (indefinidos) que son sometidos a violencia laboral tienen que abandonar el puesto de trabajo por la puerta de atrás,  perdiendo el derecho a su indemnización (objetivo del mobbing) y con un  futuro laboral y por lo tanto económico incierto.

Son, en la mayoría de los casos, trabajadores y trabajadoras con muchos años en la empresa (lo que les hace objetivo), y que a una edad madura  se ven en la calle, con lo que reincorporarse  en el mercado laboral no es tarea fácil y, para colmo de los males, el mobbing no termina con la salida del trabajador de la empresa pues los hostigadores y quienes ampararon el hostigamiento deberán mantener su rumorología difamatoria (que ataca a su reputación de buen profesional)   para justificar la autoexclusión de la víctima de la organización laboral.

La unidad hace la fuerza es el mensaje de los sindicatos que poco o nada ha calado entre la clase obrera, que al mismo tiempo ha perdido la conciencia de pertenencia al grupo de los menos favorecidos frente a una clase empresarial que desde los años noventa ha incrementado su poder.

Hoy, desgraciadamente, para cualquier proceso laboral no sobran los testigos entre los compañeros del trabajador afectado (algo impensable en cuestión de mobbing)

Mil novecientos noventa y cuatro es el punto de partida de esa disminución  ya incesante, de derechos laborales , de la pérdida  en definitiva del carácter tuitivo del derecho del trabajo .

Fue entonces cuando se introdujo la temporalidad es decir, inestabilidad y la precariedad en el trabajo.  Hubo protestas sindicales pero lo paradójico es que los sindicatos también, como cualquier otra empresa, hicieron uso y abuso de este nuevo instrumento (doy fe como ex trabajadora de una fundación, sindical, en la que lo corriente eran los contratos temporales).

En el año 2002 el “decretazo”  fue otra vuelta de tuerca con la desaparición de los salarios de tramitación lo que abarata el despido improcedente.  Improcedencia  que por otro lado puede reconocer el propio empresario sin intervención judicial, lo que es una puerta abierta a pactos entre empresario y trabajador (a éste muchas veces no le queda más remedio) sospechosamente fraudulentos.

Poder de organización y dirección y ahora judicial para la clase empresarial y frente a esto  poco le queda que reclamar al trabajador con ese reconocimiento empresarial.  Yo preferiría que siguieran siendo los Jueces quienes impartieran justicia.

Con el Real Decreto 45/2002 no se contempla que las entidades Gestoras ante la reiteración abusiva o fraudulenta de contratos temporales por parte de una misma empresa a un mismo trabajador pudieran solicitar ante la autoridad judicial la declaración de la relación individual como indefinida y la readmisión del trabajador (Esto sí ocurría en el RD 5/2002) por lo que la protección de los trabajadores sufría un nuevo revés.

En las  V Jornadas que AGACAMT celebró en Ferrol sobre el acoso moral en el trabajo representantes sindicales presentes entre el público, declaraban tener miedo a la hora de enfrentarse al empresario porque ellos también eran  padres de familia, ¿acaso mucho de  las víctimas no lo son?.

Cuando escribo este párrafo me viene a la memoria un familiar sindicalista que sufrió las balas de la policía con intención de muerte y tuvo que correr entre tejados mal herido en un conflicto laboral  allá por el  setenta y dos.Años del franquismo y que tal agresión hoy no tendría.

Eva Ventín  Lorenzo

Los Sindicatos y el Mobbing

La hipocresia de FASGA y FETICO


Ya han pasado unos días del trágico accidente ocurrido en Bangladesh, y he visto con cierta preocupación que ni FASGA ni FETICO a dia de hoy 29/4 hayan dedicado ni un solo tweet, ni noticia a Facebook sobre la noticia.

Cuando vi las imágenes de la tragedia, pensé en el 8 de Marzo, el Día de la Mujer trabajadora. En esta fecha cada año los delegad@s de FASGA/FETICO reparten lazos, pins y cualquier  baratija entre las féminas de El Corte Ingles.

Lo que parece que FASGA/FETICO ignoran es que se celebra es esa fecha por otro accidente ocurrido en EEUU : El incendio en la fábrica de camisas Triangle de Nueva York.

WIKIPEDIA : El incendio de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York el 25 de marzo de 1911 fue el desastre industrial más mortífero en la historia de la ciudad de Nueva York y el cuarto en el número de muertes de un accidente industrial en la historia de los Estados Unidos. El fuego causó la muerte de 126 trabajadoras textiles y 17 hombres que murieron por quemaduras provocadas por el fuego, la inhalación de humo, o por derrumbes. 2 La mayoría de las víctimas eran jóvenes mujeres inmigrantes de origen judío e italiano de entre catorce y veintitrés años de edad. La víctima de más edad tenía 48 años y la más joven 14 años.

A mi me da que pensar que consideren un dia tan destacado, en conmemoración de un desastre en EEUU, y se ignore lo ocurrido la semana pasada, con mas 380 victimas, la mayoría mujeres jovenes.

La explicación es clara, su amada empresa esta implicada en el accidente, su actitud hipócrita impide mencionar ninguna noticia en que El Corte Ingles, resulte perjudicado y se limitan a publicar los trapos sucios  de los sindicatos de clase que los poderes mediáticos de la derecha española publican.

Cuanta hipocresía …

No quisiera despedirme sin dar mi sentido pésame a las victimas y a sus familiares en el accidente de Bangladesh.

Tambien quiero agradecer la gran labor que realizar la campaña http://www.ropalimpia.org,